Amado Boudou parece estar muy paranoico. En el Palacio de Hacienda creó un grupo de tareas compuesto por 60 personas para inspeccionar y supervisar todas las cuentas de correo, con autorización para hackear claves y acceder a archivos.
También prohibió la utilización de correos personales y sólo se utilizan los del Ministerio de Economía.
Los empleados que allí trabajan hasta dijeron (por supuesto voz en off, por temor a represalias), que sus celulares están siendo pinchados y se les hizo llenar un formulario sobre las condiciones y prohibiciones impuestas, a modo de evitar que llegaran a tomar acciones judiciales.
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